Hoy me ha pillado la inspiración y me he decidio a hacer un pequeño Fic de Raruto sobre Hamtaro y Ham-Ham sensei, dos personajes que me gustan mucho y que tienen mucho misterio a su alrededor, nunca he escrito Fics de Naruto ni ninguna otra serie así que no seais muy crueles conmigo xD. Jesulink te lo dedico a ti que se que Hamtaro es uno de los personajes que más te gusto dibujar en Raruto
Hamtaro... un oscuro pasado
Era una soleada y fria noche de verano en Torroja, casi todos en la aldea estaban durmiendo excepto Tanato, Tsusun y otros cuantos profesores de relleno que no tenían más remedio que montar guardia, Pollito y Osito también patrullaban los alrededores a la caza de tigres mal dibujados o coyotes muerde-piernas que son muy peligrosos. Todo estaba en calma. De repente tres puertas se abrían casi simultaneamente en Torroja... eran tres niños... ¡¡pero no los tres niños de relleno!! Se trataba de Coco, Hamtaro y otra chica muy tímida que nunca decía su nombre. Todos ellos depués de juntarse se encaminaron hacia la jaula de Ham-Ham sensei, el cual estaba dando vueltas en su rueda a gran velocidad.
-¡Ham-Ham sensei! -Gritó el joven Coco al llegar- ¡Vamos a entrenar!
-¡Eso, vamos! -Añadió Hamtaro.
Ham-Ham sensei se detuvo y salió de su jaula lentamente.
-¡Entrenaremos por la noche si es preciso! -Dijo Coco enérgicamente cuando su sensei salió hasta donde estaban.
-Eh, tranquilos. No se puede ser el número uno de la noche a la mañana. El camino del ninja es largo y lleno de desafíos.-Dijo tranquilamente el sensei.
En esos momentos empezó a llover.
-¡Pero sensei! ¡Queremos ser los mejores ninjas de toda Torroja, por eso queremos entrenar a todas horas y ser más fuertes que nadie! -Dijo Hamtaro muy convencido.
-Lo siento... ¡Hamtaro! ¡Coco! ¡Niña sin nombre que no habla!, será mejor que volvais a vuestras casas... no vamos a entrenar por la noche y además si seguis aquí parados os vais a resfriar... mañana por la mañana entrenaremos como la gente y los hamsters normales.
-Si... sensei... -Dijo Coco en un susurro mientras se daba la vuelta y se encaminaba hacia su casa junto con la otra chica.
Hamtaro permanecía en silencio y sin moverse de donde estaba, miraba las gotas de agua chocar contra el suelo.
-Hamtaro... pasa dentro anda que te estarás helando... -Dijo amablemente Ham-Ham sensei.
-Pero sensei... aunque entre en tu jaula me seguiré mojando igual.
-Ya... es la putada de ser un hamster y vivir en una jaula a la interperie... pero que le vamos a hacer, al menos te daré algo de comer, ¿te gustan las lechugas?
-¡No quiero lechugas sensei! Yo solo quiero poder... poder y pipas, ¡y eso es algo que Torroja jamás sabrá darme! -Dijo Hamtaro sollozando mientras se daba media vuelta para evitar mirar a su sensei a la cara.
-Esta desición, Hamtaro... no tendrá vuelta atrás. Lo sabes, ¿verdad? -Dijo Ham-Ham sensei mientras comprobaba tristemente como Hamtaro se alejaba de allí lentamente, la voz del sensei, siempre tranquila y segura, esta vez se escuchaba con un tono de miedo e inseguridad.
Hamtaro anduvo por las calles de Torroja sin saber a donde ir exactamente, en silencio... llorando... solo en la claridad de una noche soleada...
Se detuvo en una de las calles cansado de andar y se sento en silencio, apollando la espalda contra la pared.
En esos momentos paso alguien por la calle y se detuvo ante él...
-Hola chico, yo soy Merluza, un ninja exiliado de la aldea de la Llovizna, soy un peligroso mega-ninja buscado en todo el mundo.
-¡¿Qué?! ¿Pero que hace aquí? ¡¿Cómo ha conseguido infiltrarse en Torroja?! -Preguntó incrédulo Hamtaro mientras se ponía en pie.
-¿Y que pasa por eso? -Dijo Merluza extrañado- Chochimaru, Kabutops e incluso Ichachi también se infiltrarán más adelante y nadie les dirá nada... anda no grites que me van a descubrir.
-¿Qué quieres de mi...? -preguntó Hamtaro con miedo.
-Un chico como tú no es necesario para nadie y muere como un hamster.
-Tienes mis mismos ojos. -Dijo de repente Hamtaro con una sonrisa en la cara. Merluza se emocionó ligeramente.
-Chico, ¿quieres ser necesitado por alguien? ¿Puedes dármelo todo?
Hamtaro asintió timidamente con la cabeza.
-A partir de hoy tu habilidad es mía. -Sentenció Merluza. -Ven conmigo.
Fin